Yo quiero tener un millón de amigos. (8)

Comienzo esta entrada recordando al maestro Roberto Carlos y su gran canción de forever alone. Que nadie lo quería y que le gustaría tener más amigos que “Soy Germán” por Facebook. Es triste la vida de Roberto Carlos,  no sólo porque no creo que haya llegado al millón de amigos, si no porque además ha quedado viudo más veces que protagonista de teleserie venezolana. ¿Quién no quiere un millón de amigos? todos, y muchos están a punto de cumplir su sueño gracias a Facebook y toda la gente que alguna vez conoció, los compañeros de colegio, el amigo del amigo, y un largo etc.

Yo quiero mi millón de amigos: Ya tengo varios, muchos, que están repartido a lo largo y ancho del país y uno que otro que se encuentra en el exterior. Más vale tener amigos que plata y pololo/a. Van a estar ahí en la medida en que los necesites, llegan a tu vida cuando menos lo esperas y siempre te tienden una mano-ya sea para levantarte del piso, para empujarte a hacer cosas o para el “combo” anímico para despertar de la paja-. Yo quiero ese millón de amigos, aunque si no llego a ese número, no me afligiré. Pero sí que sean amigos-amigos. No quiero un millón de amigas (son bastante más complicadas, se enojan con mayor facilidad, y un largo etc), porque con las amigas que tengo, creo que estoy bien.

Sí. Me caen mejor los hombres como amigos, son menos enrollados, prácticos, te dicen las cosas de frente, no tienen problemas en salir a tomar un trago porque no pescan mucho eso de la “dieta”, te escuchan cuando tienes problemas amorosos y te dan los consejos distintos a los que te dan las minas que nunca (casi) resultan. Pueden cambiar ampolletas, formatear computadores, algunos cocinan, otros sólo están ahí cuando los necesitas.  Ahora a ese millón de amigos, sólo agregaría una cosa más: lealtad. Y si de vez en cuando, pasa un  “touch and go” con una, que así sea.. pero siempre diciendo las cosas a la cara.

Me gustan los amigos, me gustan mis amigos. Y quiero más amigos. Aunque el género masculino, no cacha que si uno está soltera y lo invita de repente a salir, no es para jotear, es para conversar, ampliar el círculo social y para formar amistad.

¿Quién dijo que tener muchos amigos, no es de señorita?. Mis polainas, no creo ser señorita si me caen bien los hombres, disfruto de cachar sus tallas masculinas, y la testosterona. Sí, también es bacán tener amigas, son necesarias, son buen material de moda, te escuchan, te aconsejan para bien o mal, pero de que somos complicadas, los somos como género femenino.

Por eso caen mejor los amigos y no los quiero para así más fuerte poder cantar, los quiero porque son la raja y porque es más difícil enojarse con un amigo que con una amiga.

Y porque no se pasan penas,  se toman.

alguno de mis amiguispd: los quiero chiquillos 🙂

Mi fin de semana de rica y famosa: Puyuhuapi

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Parte 1: La comunidad del Korando.

Este fue el viaje más planificado que he hecho en años, con unas amigas teníamos pensado dejar Coyhaique para conocer Comodoro en Argentina y hacer pebre las tarjetas de crédito y el dinero comprando todo lo que no podíamos encontrar en esta linda pero incompleta ciudad sureña. Ese fue el plan A pero nos dio miedo ir solas en auto, mi devolución de impuestos se demoró más en llegar de lo presupuestado y finalmente, optamos por viajar a Puyuhuapi y sumergirnos en sus misteriosas aguas termales.

Fue la ocasión perfecta para dejarnos querer y regalonearnos como nos lo merecíamos y nos subimos arriba del jeep de mi amiga Veru: el San Korando que nos salvó de terminar desbarrancadas en el mar antes de llegar a destino.

Oh Puyuhuapi, pequeño pueblito costero, con maravillosa costa y gente, con sus ricas aguas termales (fuimos a las termas El Ventisqueros, totalmente recomendable). Hicimos trekking en el Bosque Encantado, un lugar donde fácilmente podrían vivir unicornios, hadas, elfos, duendes y todos los personajes de fantasía. Incluso cuando caminaba y subía las cuestas me imaginé que Blind Guardian estaba tocando su música entre los cerros. Me sentí tan bien después de horas de caminata y con ganas de ir al baño el poder llegar al final del recorrido y ver a la naturaleza en gloria y majestad. Terminamos el día en pana, con una rueda pinchada, sin encontrar la parte que faltaba de la gata y pidiendo ayuda a los pocos autos que pasaban en el camino. Pero llegamos vivas, con frío y cansadas a la cabaña que arrendamos, nos tomamos un copete, jugamos al carioca y a la cama. Porque nos quedaba todo un sábado de aventuras.

Conociendo el Ventisquero Colgante en el Parque Nacional Queulat.

Nuestra travesía continúo conociendo el famoso y milenario Ventisquero Colgante, una maravilla de la naturaleza que se ha ido reduciendo con el paso de los años. Existen dos formas de llegar: el camino largo de trekking y el corto al cual uno accede a una laguna tan antigua como el ventisquero, donde también se puede observar a el gigante de hielo y que incluye un paseo en bote. Nosotras optamos por ese sendero, el silencio del lugar era abrumador, mientras llegábamos a la laguna, escuchamos como se quebró el hielo, el sonido era parecido a un trueno pero no miramos el desplome del hielo porque justo nos dimos vuelta tras fotografiarnos en el mirador. En la laguna (que en ese día, no habían botes funcionando) nos quedamos sentadas esperando por si la naturaleza nos daba una segunda oportunidad de ver el quiebre del hielo, lo que no sucedió.

Nos regresamos a las termas donde estuvimos toda la tarde, fermentando en el agua caliente, comiendo rico y tomando cosas ricas como si fuésemos millonarias. Sin mirar la cuenta y sin arrepentimientos. Un viaje así no se repite con frecuencia. Creo que con el agua caliente de las piscinas se me arrugaron partes de mi cuerpo insospechadas. Anocheció y las estrellas tenían un color distinto al que uno aprecia en la “civilización”. Y mucho silencio.  Fue el momento de conexión con la pachamama.

Y llegó el domingo, y con ese día, apareció el momento de despedirnos de Puyuhuapi, hasta que volvamos a sus aguas místicas, su aire puro y la calidez de la gente.

Millonarias por un fin de semana, ricas para siempre 🙂

This is the end, my only friend.

Hubo un tiempo en el cual me sentía orgullosa que casi ninguna de las parejas de mis amigos, se pusieran celosas, o me hicieran escándalos por salir con sus “machos” o que los quitara de sus manos, casi como si fuese la “otra”, la “rompe-parejas” o una bitch.  Tampoco es que con ellas, fuésemos a tomar té, a tejer y pelar a los hombres, como la “Vicky y la Gaby”. No, con todas me llevaba súper bien  no me miraban con ojos de furia, ni nada parecido. De hecho, a  muchas de las ex pololas de mis amigos, les tengo un gran cariño y a las que parejas actuales, las respeto mucho aunque no las conozca porque vivo en otra ciudad, casi en otro país.

Sin embargo, todo cambió, cuando con el ex amigo con ventaja- el chanta-, coincidimos en un evento social, después de que ex – socio después de varios tragos, se me tiró al dulce, por si me encontraba volando bajo para agarrarme entre sus garras de buitre pero yo no lo pesqué.  Porque un par de horas antes supe por terceros que él tenía  “mina”. Lo cual, resultó bastante interesante, ya que nunca se dignó a abrir su boca para contármelo en los días previos a nuestro encuentro social.

Bueno, es oficial que la pobre niña que se supone que es la casa matriz del muchacho, me odia. Después de un tiempo, hablé con él  y  tras un par de palabras corteses, le hice notar que no me había gustado su actitud de: “estoy curado, te joteo ”. Por supuesto y como era de esperarse, se hizo olímpicamente el tonto, haciéndome una finta y diciéndome que no se acordaba y que no sabía que había hecho mal pero que lo disculpara. Por cómo me lo dijo, sospeché que no me creyó y me cortó el teléfono.

Desgraciadamente, la teleserie no terminó ahí porque unos  minutos más tarde tenía muchas llamadas perdidas de su número, al final por cansancio, contesté y era él otra vez, le dije que estaba ocupada y le corté. Al rato después, volvió a  sonar mi maravilloso ringtone de “Common People” de Pulp en el celular.  Era un número desconocido. Extrañada contesté:

-“Hola Paula, hablas con la polola de xxxxxx,….-“.

-“¿Aló, perdón con quién? Se escucha pésimo”.

– “Con la polola de xxxxx.. Yo quiero saber cómo es de que él se te tiró al dulce”.

(Inserte aquí mi cara inmensa cara de sorpresa porque ella conocía mi nombre).

-“Hola…Sí, pero la verdad es un tema entre él y yo, sorry por involucrarte, pero es algo de nosotros.  La verdad es que estoy ocupada ahora y no puedo hablarte más. Cuídate”.

En mi vida, en toda mi existencia, la polola de algún amigo, amante, conocido, etc… Me había llamado para pedirme explicaciones de mis acciones, para intentar hacer un escándalo de celos, “pintar el mono”, y mucho menos por algo que él hizo. Claramente, uno le pregunta al hombrón qué onda con estas llamadas pero no a la mujer.  A no ser de que claro, el joven se haya hecho  literalmente el weón y le haya dicho que estoy loca.  Que analizándolo fríamente, no me extrañaría que lo haya hecho.  Y claro, me imagino el escándalo que la señorita debió haberle armado.  Pero como dicen por ahí, fue el Karma.

Me llamaron dos veces durante el día siguiente, en la primera preguntaron por una Cony; mientras que en la segunda, cuando respondí nadie dijo nada al otro lado de la línea. ¡Miedito.com!.

Pero como sé que yo soy inocente, no soy la otra y no quiero ser la “rompe-parejas” estando a más de 1.000  kilómetros del parcito en cuestión, dejé que todo fluyera, porque cuando lo llamé nunca me dijo que estaba con la polola y según dicen los católicos, la omisión también es un pecado.

Pasaron unos días, hasta que él me llamó, de seguro estaba con la polola oficial, porque fue muy cortante y me dijo “no sé si tú sabes pero tengo polola”. Es que se pasó para ser poco hombre y muy fresco pero me di el lujo de ser yo quien le parara el carro y mandarlo al otro lado del continente. Después de finalizar la llamada, hice terapia, cortándolo de todas las fotos que tengo impresas y cerrando así, el ciclo de muchos años de sana amistad hasta que todo se convirtió en algo rancio y tóxico.

En todo caso, fue muy desagradable saber que la chiquilla ya me googleó y que no sé ni su nombre.  Mentira, sí lo sé porque usé mis redes periodísticas para descubrir que su nombre es parecido a las artistas internacionales. Jajaajajaja.

Para finalizar la historia con este individuo, sólo podré una canción de los amigos que se quieren o quisieron como amigos pero que ya no lo son.

Del pelo y otras reflexiones capilares

mi pelo

mi pelo

Tengo una relación de amor-odio con mi pelo: me gusta que tenga vida propia y detesto que siempre tenga un lado ondulado y el otro liso. No importa cuánto me alise el pelo, nunca me queda parejo. He probado distintas cremas para el frizz, he seguido consejos de peluqueras pero sin embargo, mi cabello peliteñido es la revolución capilar andante.
Esta situación me llevó a reflexionar algunas cosas:

1.- No confío en los hombres que no asumen su calvicie y la esconden-de mala manera- con un jopo o con un peinado tipo Homero Simpson.

2.- El pelo dice mucho de las personas, se rumorea que por ejemplo, las mujeres que usan melenas siguen las reglas. El pelo largo es sinónimo de libertad y el pelo extremadamente corto es una actitud de vida y le queda bien a muy pocas mujeres. Mención aparte para las valientes que se rapan como Sinnead O’ Connor porque no es un look que le quede bien a muchas personas.

3.- No a todos los hombres les queda bien el cabello largo porque muchos se lo dejan así y no saben que hay que cuidarlo e invertir en su pelo. El pelo largo tipo Rock Star generalmente es usado por los metaleros, hippies, creencias religiosas o como un acto de rebeldía contra el sistema. Punto aparte es cuando de espalda el macho alfa pelilargo parece mujer, si su mismo género lo confunde con una fémina, es hora de que se cuestione su look.

4.- Las canas: Esto es una situación que muchas mujeres tratamos de esconder, algunas no tienen y a otras se les presentan  muy jóvenes. Influye la alimentación, la calidad de vida y la genética. Lo malo es que cuando una se comienza a teñir el pelo y  se da cuenta que ya aparecieron canas es que el viejazo ya viene y hay que asumirlo con dignidad.

Pero admiro a las mujeres que usan su pelo cano, se ven maravillosas, maduras y orgullosas de sus experiencias de vida. Me saco el sombrero ante ellas.

5.- Así como no confío en los hombres que no asumen su pelada, tampoco lo hago en quienes se tiñen el pelo. No va con ellos, lo siento, he visto a hombres que se tiñen y como no se cuidan el cabello, terminan colorines o con el pelo verde podrido. Un hombre con el pelo teñido me produce mucha pero mucha desconfianza.

Son un par de reflexiones banales y triviales pero el tema del pelo me está dando muchas vueltas porque este sábado tengo un matrimonio y temo porque el alisado no me resulte como yo quiero o que vaya a la peluquería el viernes y el sábado mi pelo amanezca salvaje e indómito.

Debido a esta situación, quizás me pregunto si la bloggera Camila Navarrete que tiene una página web muy cool de salud y belleza no tendrá un dato para tener el alisado perfecto y que por un día no parezca Ranka Lee de Macross Frontier.

Pero si usted leyó este tema y tiene sugerencias, por favor déjeme un comentario con una idea para tener por una vez en la vida, un cabello digno de una pelolais.