This is the end, my only friend.

Hubo un tiempo en el cual me sentía orgullosa que casi ninguna de las parejas de mis amigos, se pusieran celosas, o me hicieran escándalos por salir con sus “machos” o que los quitara de sus manos, casi como si fuese la “otra”, la “rompe-parejas” o una bitch.  Tampoco es que con ellas, fuésemos a tomar té, a tejer y pelar a los hombres, como la “Vicky y la Gaby”. No, con todas me llevaba súper bien  no me miraban con ojos de furia, ni nada parecido. De hecho, a  muchas de las ex pololas de mis amigos, les tengo un gran cariño y a las que parejas actuales, las respeto mucho aunque no las conozca porque vivo en otra ciudad, casi en otro país.

Sin embargo, todo cambió, cuando con el ex amigo con ventaja- el chanta-, coincidimos en un evento social, después de que ex – socio después de varios tragos, se me tiró al dulce, por si me encontraba volando bajo para agarrarme entre sus garras de buitre pero yo no lo pesqué.  Porque un par de horas antes supe por terceros que él tenía  “mina”. Lo cual, resultó bastante interesante, ya que nunca se dignó a abrir su boca para contármelo en los días previos a nuestro encuentro social.

Bueno, es oficial que la pobre niña que se supone que es la casa matriz del muchacho, me odia. Después de un tiempo, hablé con él  y  tras un par de palabras corteses, le hice notar que no me había gustado su actitud de: “estoy curado, te joteo ”. Por supuesto y como era de esperarse, se hizo olímpicamente el tonto, haciéndome una finta y diciéndome que no se acordaba y que no sabía que había hecho mal pero que lo disculpara. Por cómo me lo dijo, sospeché que no me creyó y me cortó el teléfono.

Desgraciadamente, la teleserie no terminó ahí porque unos  minutos más tarde tenía muchas llamadas perdidas de su número, al final por cansancio, contesté y era él otra vez, le dije que estaba ocupada y le corté. Al rato después, volvió a  sonar mi maravilloso ringtone de “Common People” de Pulp en el celular.  Era un número desconocido. Extrañada contesté:

-“Hola Paula, hablas con la polola de xxxxxx,….-“.

-“¿Aló, perdón con quién? Se escucha pésimo”.

– “Con la polola de xxxxx.. Yo quiero saber cómo es de que él se te tiró al dulce”.

(Inserte aquí mi cara inmensa cara de sorpresa porque ella conocía mi nombre).

-“Hola…Sí, pero la verdad es un tema entre él y yo, sorry por involucrarte, pero es algo de nosotros.  La verdad es que estoy ocupada ahora y no puedo hablarte más. Cuídate”.

En mi vida, en toda mi existencia, la polola de algún amigo, amante, conocido, etc… Me había llamado para pedirme explicaciones de mis acciones, para intentar hacer un escándalo de celos, “pintar el mono”, y mucho menos por algo que él hizo. Claramente, uno le pregunta al hombrón qué onda con estas llamadas pero no a la mujer.  A no ser de que claro, el joven se haya hecho  literalmente el weón y le haya dicho que estoy loca.  Que analizándolo fríamente, no me extrañaría que lo haya hecho.  Y claro, me imagino el escándalo que la señorita debió haberle armado.  Pero como dicen por ahí, fue el Karma.

Me llamaron dos veces durante el día siguiente, en la primera preguntaron por una Cony; mientras que en la segunda, cuando respondí nadie dijo nada al otro lado de la línea. ¡Miedito.com!.

Pero como sé que yo soy inocente, no soy la otra y no quiero ser la “rompe-parejas” estando a más de 1.000  kilómetros del parcito en cuestión, dejé que todo fluyera, porque cuando lo llamé nunca me dijo que estaba con la polola y según dicen los católicos, la omisión también es un pecado.

Pasaron unos días, hasta que él me llamó, de seguro estaba con la polola oficial, porque fue muy cortante y me dijo “no sé si tú sabes pero tengo polola”. Es que se pasó para ser poco hombre y muy fresco pero me di el lujo de ser yo quien le parara el carro y mandarlo al otro lado del continente. Después de finalizar la llamada, hice terapia, cortándolo de todas las fotos que tengo impresas y cerrando así, el ciclo de muchos años de sana amistad hasta que todo se convirtió en algo rancio y tóxico.

En todo caso, fue muy desagradable saber que la chiquilla ya me googleó y que no sé ni su nombre.  Mentira, sí lo sé porque usé mis redes periodísticas para descubrir que su nombre es parecido a las artistas internacionales. Jajaajajaja.

Para finalizar la historia con este individuo, sólo podré una canción de los amigos que se quieren o quisieron como amigos pero que ya no lo son.